Camino a los 100 años del Ford A
Después de meses de preparación, llegó finalmente uno de esos encuentros que quedarán para siempre en la historia de CAFA. San Nicolás fue el punto de encuentro de una gran familia del Ford A, con casi 50 vehículos de los años 1928, 1929, 1930 y 1931, y más de 100 personas entre socios, familiares y amigos.
La convocatoria reunió a delegaciones de C.A.B.A y Gran Buenos Aires, Pergamino, San Pedro, Salto, Rosario, Santa Fe Capital, Rafaela, Esperanza y Casilda que encontraron en San Nicolás un punto de encuentro equidistante para compartir tres días de actividades, recorridos y momentos que hicieron honor al espíritu del proyecto Camino a los 100 años del Ford A.
El viernes 21 de agosto comenzó la aventura. Desde muy temprano, las distintas delegaciones emprendieron la ruta hacia San Nicolás y, naturalmente, casi un siglo de historia sobre ruedas tiene sus propios tiempos. Las paradas del camino fueron también parte del viaje: momentos para revisar los autos, ayudarse entre compañeros y, por qué no, sumar alguna anécdota más a la historia de cada Ford A.
El sábado comenzó con una visita a Villa Constitución, Santa Fe, donde CAFA fue recibido con enorme calidez por el municipio y por su intendente, Jorge Berti. Allí se realizó una exposición estática que permitió acercar los vehículos a la comunidad. De regreso en San Nicolás, los Ford A volvieron a encontrarse con el público en una muestra frente al Parque San Martín.
Pero la jornada todavía guardaba uno de sus momentos más memorables. El Autódromo de San Nicolás abrió especialmente sus puertas para CAFA, permitiendo que todos los vehículos participantes pudieran recorrer el circuito. Casi medio centenar de Ford A rodando juntos en una pista fue una imagen tan inesperada como emocionante: automóviles que nacieron hace casi un siglo volviendo a disfrutar del camino, esta vez en un autódromo.
Por la noche, la gran Cena de Camaradería reunió nuevamente a todas las delegaciones. Entre brindis, conversaciones y recuerdos de la jornada, quedó claro que el verdadero protagonista del encuentro era el vínculo construido alrededor de una pasión compartida.
El domingo llegó el momento de emprender el regreso. Antes, los vehículos fueron bendecidos frente al Santuario María del Rosario de San Nicolás, en un momento cargado de simbolismo y emoción. Después de la ceremonia, cada delegación tomó nuevamente su camino hacia casa, llevando consigo mucho más que kilómetros recorridos.
San Nicolás fue mucho más que un encuentro. Fue una celebración de la amistad, de la historia y de una pasión capaz de reunir a personas de distintos lugares detrás de un mismo automóvil.
Y quizás lo más emocionante sea saber que esto recién comienza…